LA ZARZAMORA

Diego Torres

En el café del Levante,
entre palmas y alegría
cantaba la Zarzamora

Se lo pusieron de nombre porque dicen
que tenía los ojos como las moras.

Se enamoró de un tratante y olé,
y luego fue de un Marqués
que la llenó de brillantes y olé,
de la cabeza a los pies.

Decía la gente que si era de hielo,
que si de los hombres se andaba burlando,
hasta que una noche con rabia de celos
a la Zarzamora la vieron llorando.

¿Qué tiene la Zarzamora
que a todas horas llora que llora por los rincones?

Ella que siempre reía y presumía
de que partía los corazones.

De un querer hizo la prueba y un cariño conoció,
que la trae y que la lleva por la calle del dolor.

Los flamencos que la ven 
la vigilan a deshora porque se han empecinaoo
en saber del querer desgraciao
que embrujó a la Zarzamora.

Cuando sonaban las doce,
una copla de agonía cantaba la Zarzamora.
Nadie daba las razones ni el intríngulis sabía
de aquella pena traidora.

Dicen que un día al Levante y olé,
fue a verla una mujer
cuando la tuvo delante y olé
se dijeron no sé qué.

De aquello que hablaron ninguno ha sabido,
mas la Zarzamora lo supo llorando
con esta rumbita que pronto ha corrido
y ya todo el mundo la va publicando.

¿Qué tiene la Zarzamora que a todas horas
llora que llora por los rincones?

Ella que siempre reía y presumía
de que partía los corazones.

¿Qué tiene la Zarzamora que a todas horas
llora que llora por los rincones?

Ella que siempre reía y presumía
de que partía los corazones.

“Lleva anillo de casado” le vinieron a decir,
pero ya lo había besado y es muy tarde para ti.

Que publiquen tu pecado y el pesar que me devora
y que no te dejen de lado
al saber el querer desgraciado
que embrujó a la Zarzamora.